Contratar sin certeza sale caro

¿Conoces el costo real de una mala contratación?

Contratar talento tech sin certezas, sale caro

¿Tienes la certeza de que tu próxima contratación realmente hará avanzar tu proyecto? ¿El perfil del talento encaja de verdad con la forma en que trabaja tu equipo? ¿Estas seguro de que ese talento que parece ideal cuenta con las habilidades y el fit que tu equipo necesita?

El costo de una mala contratación va mucho más allá del presupuesto. Impacta en la productividad, retrasa proyectos y erosiona la confianza dentro del equipo. En muchos casos, esto ocurre porque las empresas no cuentan con información completa y confiable sobre las personas que evalúan: sus habilidades técnicas, su forma de trabajar y su encaje cultural.

Tomar decisiones de contratación basadas en datos reales y perfiles completos no solo reduce el riesgo. También garantiza que cada nueva incorporación pueda aportar valor y hacer avanzar los proyectos desde el primer día.

¿Estás fortaleciendo tu equipo o solo sumando personas?

Según un estudio de HumCap, el costo total de una mala contratación técnica puede alcanzar entre el 100% y el 150% del salario anual de esa persona. Ese impacto incluye reemplazo, onboarding y demoras en proyectos. No se pierde solo el salario: también los recursos invertidos en la incorporación, el costo de volver a buscar talento y los gastos asociados a retrasos o problemas en la ejecución.

Por ejemplo, si un desarrollador tiene un salario anual de USD 50.000, una mala contratación puede generar un costo adicional de USD 50.000 a USD 75.000.

¿Pero por qué ocurre esto? En muchos casos, porque los equipos no cuentan con información completa y confiable sobre las personas que evalúan: sus habilidades técnicas reales, su forma de trabajar y su encaje cultural. Eso conduce a decisiones basadas en supuestos y aumenta el riesgo de incorporar al perfil equivocado.

Contratar en tech no se trata solo de cubrir un rol. Se trata de lograr que cada nueva incorporación impulse los proyectos desde el primer día.

Saber lo que necesitas no garantiza una buena contratación

Incluso cuando defines con claridad las habilidades, la experiencia y los requisitos del proyecto, contratar en tech rara vez es un proceso lineal.

El verdadero desafío no está en describir lo que buscas, sino en confirmar que una persona puede rendir en tu contexto específico, no solo en el papel.

Saber qué necesitas es solo el primer paso. Validar cómo y dónde ese talento va a aportar valor es lo que marca la diferencia.

Developers trabajando en un proyecto tech

Algunos de los obstáculos más frecuentes son:

  • Habilidades difíciles de medir: un CV o una entrevista tradicional rara vez capturan la capacidad real de resolver problemas, el pensamiento crítico o la adaptabilidad frente a situaciones concretas del proyecto.
  • Encaje con el equipo y la cultura: ser técnicamente competente no garantiza una colaboración efectiva ni alineación con la forma de trabajo del equipo.
  • Roles y tecnologías en constante evolución: un perfil sólido hoy puede quedar incompleto mañana, a medida que cambian los stacks tecnológicos y las necesidades del proyecto.
  • Información fragmentada: cada entrevista, prueba o referencia es un dato aislado. Sin un registro confiable y acumulativo, resulta casi imposible comparar candidatos de forma objetiva o seguir la evolución de sus habilidades validadas en el tiempo.

En definitiva, la dificultad está en la certeza. Saber lo que necesitas es solo el primer paso. La verdadera pregunta es si cada persona puede aportar valor desde el primer día, en el contexto real de tu equipo y tu proyecto.

Ahí es donde surge la necesidad de un enfoque más estructurado y confiable. Uno que permita evaluar a las personas de manera completa y progresiva, asegurando que cada contratación aporte valor real desde el primer día.

No se trata de sumar más entrevistas ni de extender los procesos.

Se trata de tomar mejores decisiones, con información confiable, contexto y evidencia real antes de contratar.

Porque en tech, el mayor riesgo no es equivocarse una vez, sino seguir decidiendo sin la certeza necesaria.

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Toma decisiones basadas en evidencia real.

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